jueves, 26 de abril de 2012

En busca de la sabiduría

Agustín nació en una ciudad denominada Tagaste (hoy Souk Ahara de Túnez), ubicada en el norte de África. Año 354. por aquel entonces, habían ciudades de África, que pertenecían a la cultura latina y se sentían orgullosos de ello. Era de una familia humilde, su padre era pagano y se llamaba Patricio. Su madre, Mónica, era una católica ferviente, que intentó llevar a su hijo por el buen camino, algo pesada según nos dice Agustín.
 Agustín cursó sus estudios primarios en Tagaste, gracias al esfuerzo de su padre, ya que sin cultura no tenías una vida digna. Más tarde, año 365, Agustín marchó a estudiar sus estudios superiores a una ciudad cercana a Tagaste, llamada Madaura. En el año 369 tuvo que interrumpir sus estudios por falta de recursos económicos y gracias a un amigo de la familia que financió sus estudios, retomó sus estudios, pero esta vez en Cartago (año 370).
La formación de Agustín, fue literaria, evidentemente estudió griego pero retuvo poco, esto tuvo sus consecuencias, ya que S. Agustín no podrá acceder a la cultura pagana o griega sino estaba traducida al latín.
Estudió gramática, poesía, retórica y aritmética, aúnque esta última materia sólo vio lo elemental.
En el año 372 al 373, llegó a sus manos un libro de filosofía, esto no entraba en suprograma de estudios sino fue por azar. El título era «El Hortensio», hoy desaparecido. Era una exhortación a la vida filosófica. Cuanto más interés tomó por la filosofía, su padre fallece y tiene que volver a su casa para hacerse cargo de su familia (Su formación filosófica siempre fue autodidacta). Lo primero que hizo fue ponerse a trabajar para garantizarse el sustento, lo hizo de profesor en Tagaste, al año siguiente partió a Cartago donde ocupó una catedra de retórica.
En el libro, El Hortensio, hecho de menos el nombre de Jesucristo. A pesar, de ser un libro de una gran sabiduría, pensó que debía leer la Biblia pero la vió infantil, de hecho no le encontró sentido alguno. En sus deseos de alcanzar la verdad plena, entró a formar parte de la secta los maniqueos, estos prometían el conocimiento de la verdad y el problema del mal, su gran atractivo, era que lo disfrazaban con algo de cristianismo. Cierto es, que Agustin no encontraba el camino a la verdad. En el año 383 abandona Cartago y se va con su mujer e hijo a Roma, a escondidas de su madre, un poco cansado de ella por lo pesada que era. En Roma fundó una escuela pero la gente pagaba mal y tarde, un año más tarde gracias a su influencia con los maniqueos le otorgaron una catedra en Milán. En Milán, abandonó la secta definitivamente. Los maniqueos decían que ellos eran el verdadero cristianismo, pero Agustín tenía un gran escepticismo al respecto. En Milán, lo visitó su madre y lo encontró en un estado lamentable, había perdido toda esperanza de encontrar la verdad. Dos cosas fundamentales que ayudaron a Agustín fueron 1) conocer al obispo D. Ambrosio, hombre de gran prestigio, y 2) el conocimiento de la filosofía neoplatónica. Estos hechos cambiaron su vida, a Agustín le gustó la benevolencia de D. Ambrosio y acudía a sus sermones por la gran fama que tenía y no porque dijese verdades, ya que el pensaba que la iglesia católica no tenía nada que ofrecerle. Cayó en la cuenta que los sermones, no eran una literalidad de la biblia sino que era una interpretación alegórica (espiritual) de los textos sagrados que le daban sentido a los textos sagrados, que unos años antes leyó y no entendió. En el año 386, descubre la filosofía Neoplatónica, en el ambiente de D. Ambrosio, era algo habitual usar la filosofía, de hecho en los ambientes cristianos era algo así como la filosofía de la verdad.
Comenzó a leer algunas Eneadas de Plotino,  A este autor, dice Agustín, que le debe el conocer un mundo inteligible, eliminar el escepticismo y la posibilidad de alcanzar una verdad. Agustín leyó bastante literatura y se dio cuenta que la filosofía era un saber eterno, pero la salvación y la redención de Jesucristo vio que se conseguían mediante la Fe.
Su primera obra, la escribió en el período maniqueo, titulada pulchro et apto, hoy perdida.

Agustín dudaba entre los bienes de este mundo (mujer, riquezas, honores, etc) o alcanzar la sabiduría. Con aquellas dudas acudió a Simpliciano, el cual le contó la conversión de Mario Victorino, hombre que fué perseguidor del cristianismo. Mario Victorino era un intelectual, su origen lo encontramos en Cártago. Agustín al escuchar esto le entraron ganas de convertirse al igual que Mario Victorino. Se retiró a unas fincas, junto a su hijo y un amigo suyo y allí comenzó a llorar y decía:«señor, hasta cuando voy a seguir llevando este tipo de vida, porque no cambiar hoy, siempre tengo una excusa para aferrarme a este mundo, hasta cuando señor...». En ese momento, escuchó una voz de la casa de al lado que decía: «Toma y lee», según dice él, se le desencajó la cara y al escuchar atentamente, la voz repitió: «Toma y lee», dejó de llorar y se acercó a la Biblia que estaba junto a su amigo y por la primera página que abrió, esta decía: «Nada de comilonas ni borracheras y nada de lujurias y desenfrenos. Revestíos del Sr Jesucristo y no os preocupeis de la carne y sus concupiscencias...». Según nos cuenta, aquello fue decisivo, desde ese momento tuvo la firme convicción que debía renunciar al mundo y dedicar su vida a la iglesia.
En el año 386, renunció a su cátedra y escribió sus primeros diálogos:
Contra academicos
De beata vita
De ordine
De quantitae animae

En el año 387, se inscribió él su amigo y su hijo para el bautismo y en la vigilia pascual se bautizaron a manos del obispo de Milán, S. Ambrosio.
En el año 388, escribió dos obras más:
Soliloquis y De inmortalitate animae.
decide volver a su ciudad natal, en el puerto de Milán, esperando el barco muere su madre. Cuando llegó a Tagaste, año 388, vende sus posesiones y decide poner en práctica su proyecto de vida monacal y contemplativa. En unas fincas, se retiró con amigos y discípulos a llevar una vida sagrada. Allí escribió la siguientes obras:
De genesi contra manicheos
De magistro
De vera religione
De música
De libero albitrio, esta obra, aunque la comenzó en aquella época la acabó muchos más tarde

En el año 391, fue llamado por el obispo de Hipona, Agustín, decidió poner fin a su vida monacal y lo ordenaron sacerdote en Hipona, allí llevó una vida en contacto con la gente, una vida cristiana más plena que le hizo crecer en su Fe.
En el 395, fue nombrado obispo auxiliar por Valerio, el obispo de Hipona. Agustín tuvo muchas responsabilidades y su vida fue enormemente activa. Cumplió perfectamente con su cometido. A la muerte del obispo, este le sucedió.
A pesar de su trabajo, le dio tiempo a escribir más obras.
16 años le llevó escribir los 15 libros de su obra Trinitate. (400-416)
13 años para su obra Cititate Dei. (413-426)
Y mucho menos le costó el famoso libro de Confesiones (398-400)

A todas estas obras, hay que añadir, sus más de 500 sermones, comentarios bíblicos y 218 cartas...

Una de sus obras más discutida y venerada durante la edad media, fue la que escribió durante los años 397 al 426, titulada De doctrina cristiana.
Agustín, se dio cuenta a la vejez, que sus obras eran importantes y decidió dedicarse a revisar, ordenar y asegurar la protección de su obra, fundamental para la humanidad. En su obra titulada Retractaciones, nos comenta estos aspectos.

En el año 430, muere Agustín a los 76 años de edad. La ciudad de Hipona estaba asediada y no tardó en caer en manos de los Bárbaros tras su muerte.